En septiembre el cantautor y cineasta argentino fue internado en una clínica de Buenos Aires a causa de una neumonía, enfermedad que complicó su estado de salud y le provocó la muerte este domingo.
La actuación le sirvió a Leonardo Favio para marginarse de los conflictos personales. Gracias a la responsabilidad de preparar un pequeño papel para obras de teatro escritas por su mamá, lo que después se conoció en el medio radial y televisivo como ‘extra con parlamento’, logró enderezar el camino después de pasar algunas temporadas en centros de reclusión para delitos menores.
Con la consciencia más madura y mucho más sintonizado con el arte, Leonardo Favio, cuyo verdadero nombre era Fuad Jorge Jury, dejó de protagonizar sus propias historias y empezó a plasmar en los guiones lo que su mente recordaba de su dura infancia o lo que su imaginación era capaz de crear en un momento de suma exigencia.
Nunca sintió como viable la posibilidad de separar el arte de la realidad social, económica y política del continente. Por eso decidió desde el mismo punto de partida, que para mucho expertos está relacionado con los libretos de propuestas audiovisuales como El señor Fernández (1958), El amigo (1960) y Crónica de un niño solo (1964), que sus iniciativas artísticas tendrían de todo menos vacíos en sus contenidos sociales.
Sus vínculos con Juan Domingo Perón marcaron de tal manera sus conceptos artísticos, que en alguna oportunidad le tocó aclarar: “Yo no soy un director peronista, pero soy un peronista que hago cine y eso en algún momento se nota. No planifico bajar línea a través de mi arte, porque tengo miedo de que se me escape la poesía”. Con sus muestras documentales despertó al máximo la polémica en su país, tanto que le tocó exiliarse y durante varios meses estableció su vivienda en Pereira, Colombia.
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